Más No Alineados, menos refugiados

Esta mañana empecé a estudiar un nuevo curso del sueco. Igual que el anterior, éste comenzó con la presentación de todos los alumnos. Y allí venía el habitual recuento de países de procedencia que, más que una clase de idioma en un pequeño pueblo sueco, se parecía a los titulares de las noticias internacionales. Siria, Libia, Somalia, Irak, Afganistán, Yemen… En fin, sonaba a un listado muy parecido al del curso anterior. Pero,  ésta vez, en lugar de pensar en las noticias internacionales, resonó en mí menté el recuerdo del Festival Internacional de la Infancia de Šibenik.

Mientras mis nuevos compañeros de clase se presentaban empecé a imaginarlos de niños. Aunque muchos de ellos apenas salieron de la adolescencia, las cicatrices que deja el látigo de guerra son difíciles de ocultar. Le hacen a uno parecer mayor de lo que en realidad es. Pero, tras ponerles los rostros de niños, empezaron a desfilar ante mí acompañando sus banderas, en otros tiempos. En unos tiempos felices.

Aquellos tiempos despreocupados, cuando durante los veranos acompañaba a mi padre que trabajaba en la organización del festival. Pasar veranos junto a niños procedentes de todos los rincones de la tierra fue un golpe de color en algo racialmente monótona cotidianidad de un pequeño pueblo dálmata, donde lo más exótico llegaba a ser la familia gitana que vivía en el barrio.

Pero lo malo que tienen los veranos es que se acaban. Igual que la guerra acabó con aquellos tiempos felices.

Sin embargo, hoy me di cuenta de algo a lo que hasta ahora no prestaba mucha atención. Desde hace tiempo (quizá desde que viví la experiencia de ser un refugiado) únicamente asociaba los nombres como Irak, Siria, Somalia, Afganistán… con el listado de países en guerra. Era algo que compartíamos. Pero, hoy me di cuenta que había algo más que teníamos en común.

Antes de ser refugiados éramos No-Alineados.

Ahí me di cuenta del potencial que tiene aquel movimiento (120 países) creado por Tito, Nehru y Naser para conservar la neutralidad de los países y apoyarlos en su empeño de no aliarse a ninguna de las superpotencias. Aunque muy debilitado, desde su origen, este movimiento representa una idea muy noble. Una aspiración muy cercana a las líneas de  multilateralidad que actualmente guían muchas de las agendas internacionales. Sin embargo, no tuvo suficiente apoyo y fuerza para adaptarse a una nueva realidad surgida desde la desaparición del Pacto de Varsovia. Allí se perdió uno de los argumentos que como condición para ser miembro obligaba a que el país “no debe pertenecer a una alianza multilateral militar concluida en el contexto de los conflictos de las grandes potencias”.

Hoy en día, con la guerra fría calentando de nuevo, es un buen momento para reivindicar el papel de los No-Alineados. Aquel rol que deriva desde sus principios fundamentales de formular propias posiciones independientes, reflejando los intereses y condiciones de los países militarmente débiles. Aquello que daba la voz a los pequeños y débiles para que ante el chantaje “Conmigo o contra mi” tuvieran el cobijo que les permitía también tener el no elegir como elección.

Desafortunadamente, muchos se quedaron sin esta elección. Mi clase del sueco lo refleja. Desde la decadencia del movimiento, mis compañeros y muchos otros pasamos de ser no alineados a ser refugiados. Ya no se ven caras felices detrás de aquellas banderas que desfilaban en Šibenik.

Salí de la clase con una sensación de angustia. Desde que me fui de mi país, he conocido y convivido con muchos No-Alineados y siempre me pesaba mucho el hecho de que fue algo tan terrible como la guerra lo que cruzó nuestros caminos.

Salí a la calle pensando que, si no fuera por la mayor muestra de la barbarie humana, probablemente ninguno de nosotros hubiera empezado hoy ésta clase del sueco.

Me sentí muy pesado. Y, mientras iba hacia el coche, escuché el graznido de la gaviota. Era el mismo que escuchaba en mi pueblo durante la guerra. Recorría los pocos kilómetros que me separaban de Sibenik, dejando en evidencia lo absurdo de la línea del frente que nos separaba. Para la gaviota aquello no era ningún obstáculo. Aquellos tanques, trincheras y alambres que separaban hombres, más que una barrera física, aquello era una barrera mental. La barrera surgida de una mentalidad tribal incapaz de evolucionar. Una barrera que necesita de bloques.

Hoy, cuando volvemos a escuchar voces que intentan despertar las fantasmas de la guerra fría, hace falta más fuerza No Alineada. Hace falta poner en evidencia lo absurdo de las barreras mentales. Aquellas que convierten los no alineados en refugiados. Hace falta una nueva consciencia humana, para que aprender el sueco sea una casualidad y no una causalidad.

PD. Amo las gaviotas.

6 comentarios sobre “Más No Alineados, menos refugiados

  1. Hej Boris! Jag befinner mig i Malaga och läser din bok.Efter många år av frangångsrik ”integration” fortfarande känns det svårt att svara på frågan ”varifrån kommer du?”. På min tid kom flyktingarna från Latinamerika ,svensk undervisning för ”nyanlända” var redan då av olika skäl otillfredställande. Tack för Cuenta Siempre contigo. Med vänlig hälsning, Ana Martinez del Valle

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  2. Hej Boris! Jag befinner mig i Malaga och läser din bok.Efter många år av frangångsrik ”integration” fortfarande känns det svårt att svara på frågan ”varifrån kommer du?”. På min tid kom flyktingarna från Latinamerika ,svensk undervisning för ”nyanlända” var redan då av olika skäl otillfredställande. Tack för Cuenta Siempre contigo. Med vänlig hälsning, Ana Martinez del Valle

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  3. Hej Boris! Jag befinner mig i Malaga och läser din bok.Efter många år av frangångsrik ”integration” fortfarande känns det svårt att svara på frågan ”varifrån kommer du?”. På min tid kom flyktingarna från Latinamerika ,svensk undervisning för ”nyanlända” var redan då av olika skäl otillfredställande. Tack för Cuenta Siempre contigo. Med vänlig hälsning, Ana Martinez del Valle

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  4. Hola Boris! Disfrute mucho Cuenta siempre Contigo y me intereso tu relato sobre el curso de sueco porque yo ya he pasado por eso. Mi comentario anterior escrito en mi adorado sueco fue asesinado por el programa de traduccion de Google. Humillacion total. Igual, gracias por Cuenta Siempre Contigo! Relatos autobiograficos con nervio y reflexiones que levantan el animo. Chau

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    1. Hola Ana! Me alegra muchísimo escuchar que el libro te haya gustado. Es un enorme placer para mi saberlo. Escribirlo fue un proceso muy lindo pero también complejo y tu comentario me llena de algría. Un fuerte abrazo para ti y otro para tu linda Malaga

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