No es el color de la piel sino el calor del alma

Querido Don,

tump-putinTe escribo en esta lengua que me la hice mía. A pesar de que nadie en mi familia la hablase, fue la que hizo sentirme suyo. Igual que el inglés hizo suyos a tu abuelo y tu padre. Desde que balbuceaba sílabas incomprensibles encontré el cariño y condición humana que en mi tierra se había perdido, por los muros que levantamos. Allí aprendí que la fuerza de un país no se mide por su eslabón más fuerte sino su eslabón más débil y que es difícil saber si el muro que uno levante sirva para impedir que uno entrara o que el mismo que lo levantó saliera.

Recién me enteré que te habías mudado a una casa nueva y que tienes un nuevo empleo. ¡Vaya, estas hecho un hombre! Son muchos cambios que puede que hagan que por momento pierdas el Norte, (será por eso que quieres construir el muro al Sur,… ¿por la orientación?,… ya me lo contarás) pero sé que eres una persona pragmática que no se deja influir por la “chusma”. Demostraste tener temple y tu gente lo agradece. Les inspiras y les fascina tu capacidad de twitear hechos alternativos.

Como un autónomo puedo entender que la decisión de volverte un asalariado esté motivada por la presión de la familia. La vida de los emprendedores es jodida. Lo sabemos. Exige muchos sacrificios y la familia es la primera a sufrir la ausencia que deja uno. Es el precio que hay que pagar, pero el premio ha sido grande. A ti te ha tocado el Gordo. Tienes una gran familia, la estabilidad económica y ahora entiendo que tu bella mujer te obligó a echar el ancla. Ya está, ahora puedes quedarte en casa y hacer lo mejor se te da. Twitear.

También puedo entender que te preocupase que haya “gente mala” merodeando por el barrio. Hoy en día no es nada fácil saber los buenos de los malos. No es cómo antes. Blanco, negro y punto. Los tonos confunden, pero tómatelo con calma. No te apures hay tiempo. Nadie espera que lo hicieras de la noche a la mañana.

Desde mi punto de vista hay tres vías para hacerlo:

  1. Científica
  2. Empírica
  3. Condición humana

Ahora que trabajas en una gran empresa, quizá podrías usar los recursos para inventar un método científico que determinar la pureza nacional de cada uno. En estos tiempos de conocimiento saber  de forma empírica que unos son buenos y otros malos ya no basta. Qué le vamos hacer. Ya sé que esto te cabrea pero la “chusma” tiene mucho poder y aprietan mucho. Pero si pusieras el empeño y dejarás que tu enorme intelecto inspirara los científicos seguramente dentro de nada tendríamos un método 100% fiable que con una sencilla muestra de sangre determinaría si uno es “nuestro” o no.

En mi opinión esto sería un gran progreso. Habrá que hacer sacrificios y tienes que ser valiente.

Por ello, para la primera muestra empezaría por casa. Necesitas dar ejemplo y qué mejor que empezar por tu propia casa. Caiga quien caiga. Esto sin duda te daría para llenar la nevera de unos cuantos “beautifuls” “amaizings”, “fabulous” y “terrifics” que tan bien quedan en los twits.

Pero asegúrate bien primero de tener todo bien atado. Habla con el abogado para revisar el prenap. Te lo digo porque, aunque sabemos el cariño, amor y respeto que tu mujer te tiene, no te la puedes jugar. Si tuvieras que echar, asegúrate de que no se llevara la mitad. Al menos, si la cosa ya está firmada, asegúrate que se llevara la parte que toca el muro.

La segunda vía, la empírica ha demostrado funcionar pero solamente hasta el cierto punto. Segmentar por el color de la piel, a simple vista y usando la intuición, no es nada fácil. Se hicieron varios intentos que hasta el cierto punto funcionaron, pero hoy en día resulta imposible hacerlo. Antes de proceder por esta vía, piénsatelo dos veces. En fin, quien te puede asegurar que mañana cuando no estés al mando de repente no vayan a por los de la piel naranja.

Sé que te ha caído entre manos una gran responsabilidad que piensas a cumplir. El compromiso que asumiste pasa por hacer que la gente se sintiera más segura. Los métodos para separar el trigo malo del bueno que arriba había mencionado son complicados. Los puedes probar pero no hay garantías que funcionaran. Sin embargo, hay uno que te recomendaría emplear. A mí me ha dado excelentes resultados. Tras tantas migraciones, países nuevos, gente nueva, relaciones nuevas, errores y aciertos aprendí que la condición humana es el mejor método para saber con quién estamos tratando. Es muy sencillo, basta con interiorizar lo siguiente:

No es el color de la piel sino el calor del alma lo que hace buena persona.

No es difícil usarlo pero requiere práctica y contacto humano. Por otra parte, para ti sería aún más fácil poder implementarlo porque tiene los caracteres suficientes para twitear.

Desde aquí te mando saludos con la esperanza de que no trabajes demasiado.

Boris

PD Adjunto la foto que os había tomado a ti y Vlado en el desierto de México, para que recordaras aquellos tiempos felices de holgazaneo que ojalá pronto vuelvan.  

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