Si no lo haces, no lo digas

La sostenibilidad vende. No nos engañemos, esta es la respuesta que todo empresario quiere escuchar. Y está bien que la sostenibilidad venda. Una empresa que no vende no es económicamente sostenible. Pero, reducir la sostenibilidad al marketing es como reducir la empresa a números.

La sostenibilidad es un ejercicio sistémico y, como tal, entiende la empresa como mucho más que la suma de sus partes. Es un ejercicio holístico que busca maximizar las oportunidades comerciales, minimizando los impactos negativos. Por lo tanto, va más allá de actos simbólicos y las empresas que llevan muchos años integrando la sostenibilidad en su modelo de negocio lo saben.

El título y los primeros párrafos de este artículo son extraídos de mi libro La empresa familiar sostenible. Concretamente, de la parte final donde presento sugerencias para comunicar la sostenibilidad usando los indicadores de sostenibilidad y prácticas asentadas en hechos demostrables. Todo lo contrario, a la, hasta ahora, muy extendida práctica de greenwashing, que tanto rechazo social está levantando.

En fin, comunicar la actividad sostenible ya no es solamente una cuestión de ética profesional. La obligación de presentar información no financiera relacionada con la sostenibilidad se está expandiendo con fuerza en el ámbito empresarial.

Concretamente, desde los inicios del 2024 la Unión Europea exige que todas las empresas con más de 500 empleados divulguen una amplia gama de datos relacionados con sus prácticas ambientales, sociales y de gobierno. Las empresas sujetas al CSRD deberán informar de acuerdo con los Estándares Europeos de Informes de Sostenibilidad (ESRS). Hasta el año 2027 se espera que la medida afecte a todo tipo de empresas y organizaciones que operan en la UE.

Muy pronto, igual que tienen la obligación de declarar impuestos, todas las empresas tendrán que rendir cuentas acerca del impacto que tienen en la sociedad y el medio ambiente. Así que ya no hay tiempo que perder. Lo antes uno empiece a establecer mecanismos y prácticas para medir y informar sobre el impacto medioambiental y social que uno tiene, lo antes se adaptará a la nueva realidad empresarial.

ISO 26000 es un buen estándar para hacerlo. Desde su aparición, a principios del milenio, la implementación de este estándar ofrece múltiples beneficios. Entre otros cabe destacar la mejora de la ventaja competitiva, reputación social, la capacidad de atraer y retener a los trabajadores y clientes y la mejora del compromiso y la productividad de los empleados.

Pero, desde el año 2020 cuando se hizo una importante reedición del estándar, aparecen nuevas ventajas. Entre las más importantes a destacar es que:

  • Los ODS están incluidos.
  • Se incluye un análisis de maximización que permite trabajar con otros estándares paralelos a ISO 26000.
  • Se recomienda que un tercero acreditado verifique la autodeclaración.
  • Una vez realizada la verificación a través de una auditoría externa, la autodeclaración se puede utilizar como informe de sostenibilidad.

Existen varias formas y estándares para medir e informar sobre el impacto sostenible que la empresa tiene. Pero la ventaja de trabajar con ISO 26000 es que no solamente tiene como objetivo ayudar a las empresas y organizaciones a contribuir al desarrollo sostenible, sino que también las anima a ir más allá del cumplimiento legal. Además, la posibilidad de que un tercero independiente lo verifique le brinda credibilidad adicional y la oportunidad de utilizarlo en informes de sostenibilidad y contratos de adquisiciones (sustentable procurement).

Y aunque, ISO 26000 no es un estándar de gestión y por lo tanto no está destinado para fines de certificación, la posibilidad de tenerlo verificado por una agencia independiente hace que la empresa verificada tenga varias ventajas. Entre otras cabe destacar:

  • Mejora la transparencia y confiabilidad.
  • Sirve de due diligence para proveedores.
  • Mejora financiación puesto que la autodeclaración puede servir como informe ESG.
  • Mejora la atracción de talento.
  • Abre el acceso a nuevos mercados.

En fin, la comunicación de la sostenibilidad ha de seguir la dirección del cambio que implica alejarse de la relación que valora la naturaleza únicamente por su utilidad para los seres humanos por otra que reconoce que la naturaleza tiene un valor inherente. En este proceso, cabe integrar la noción de que la reputación no es el propósito. Es el resultado de tener unas prácticas asentadas en la verdad.

El proceso de la verificación de la autodeclaración del ISO 26000 es una buena práctica. Ayuda a asentar las bases de la economía y la sociedad sostenible porque parte de las fortalezas intrínsecas de cada empresa. Independientemente del sector o el tamaño, la autodeclaración de este estándar internacional permite el aumento de la ambición climática y facilita las oportunidades sostenibles para todo tipo de empresas y organizaciones.

Así que no tardes más, con la ayuda de un auditor y verificador certificado, tu empresa alineará el impacto que tiene con los requerimientos de la Unión Europea y la transición sostenible. Solamente así podrán asegurar que su empresa siga vendiendo en el futuro. Y para lograrlo, deben integrar en sus procesos y códigos de conducta el lema del inicio de este texto:

¡Si no lo haces, no lo digas!

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